Una canción con muchos más significados que los que el compositor quiso expresar
Un vacío. Enorme y sin sentido. Y de ahí en más ... todo comienza a venir como torbellino a la memoria.
Estaba caluroso. Claro, era verano en auge. Y nada parecía estar fuera de lugar. Cada instante transcurrido, brillos en los ojos, risas y corridas de a dos ... era el universo en perfecto equilibrio. Ella. Él. Y el mundo que los rodeaba era la escenografía móvil de la película. Y era sencillamente perfecto. Porque se sabía de antemano que había heridos y el remedio era uno. Ser uno. Eran uno sólo.
Hasta ahí no se veía el rencor. No había reproches. Ni falsa modestia. Era la primera vez que desnudos en cuerpo y Alma, se mostraban puros y sinceros respecto de lo que sentían.
El corazón se descorazó. Porque los besos no escudan a nadie; domestican.
Y ahí empezó ella con su lucha interna. De no querer perderse en un maremoto de ilusiones pintadas de color Miel; que hacía las veces del sabor de un beso.O a lo mejor, el refugio de un abrazo. Porque era en el suyo donde se sentía plena, segura y feliz. Sobretodo feliz.
Y ahí empezó él con su lucha interna. De no dejarse en paz ni un segundo. De querer enchufarse a un contestador automático, porque era más fácil eso que hacerse cargo de lo que le pasaba.
Lo que pasaba cuando ambos se miraban a los ojos y realmente el tiempo se frenaba.Y una milésima de segundo eran años luz traducido en lenguaje de Almas.Y todo se guardaba en el rincón más profundo del recuerdo, en la memoria.
Ahí, donde la caja fuerte del cerebro no tiene llave ... y cuando menos lo esperás se abre para desempolvar el pasado.
De tanto luchar consigo mismos se olvidaron que se encontraban parados, uno frente al otro. Y que ya se miraban sin ver. Y que el miedo los vencía. Y las cosas se tornaron feas.
Al no verse, creció el rencor. El error se hizo carne; y debieron decirse adiós ...
Era más difícil aún. El corazón pensaba por su cuenta, pero todo le dolía.
Por lo menos ella, se llenó de miles de capas reforzadas y su coraza indestructible la consumió. Se olvidó por completo de las cosas que solían hacerla feliz ... pero sólo porque recordarlas era insoportablemente doloroso. Y en la crisálida frá que había inventado, vivió sin vivir. Era un fantasma triste y ya nada tenía sentido. Sin embargo, por alguna extraña razón, un pedazo de su Alma seguía brillando en otra parte. En la caja fuerte de él; estaba tapada con otras Mieles, otros rostros, otras pieles ... y estaba a punto de apagarse. Pero allí existía, y ni siquiera él era plenamente conciente de ello.
Los días, las horas, los meses y un Otoño que parecía nunca acabar. Un Invierno sucedió, y pronto el Alma de los dos se congeló. A esa altura, la memoria anesteciada no registraba nada.
Se habían convertido en perfectos extraños.
Por supuesto. Ésto sólo fue posible luego de mucho esfuerzo individual de tratar de borrar recuerdos, sonrisas y perfumes. De cubrir y tapar. De vaciar y llenar. De buscar y creer encontrar en otra parte.
En la cocina, escuchando esa canción. Me inunda los sentidos de vos.