Ella era extremadamente celosa. Tan celosa como un puñal sobre la mesa.
Yo debería haberla celado a ella, sin embargo, era irresistible. PERO ELLA ESTABA TAN CIEGA EN SU AMOR, que solo podía celarme como cela el follaje al viento. Ella era extremadamente celosa, y que bien le calzaba ese CELO ASESINO. Como Una pócima medieval. Sus celos no eran precisamente, el amor.
Hoy la recuerdo en la tranquilidad de mi hogar: la imagino allí, desnuda, vigilando mi sueño … (Ella me quería solo para ella, y hubiera preferido perderlo todo a compartirme siquiera un poquito. Una mujer bella y celosa es una combinación perniciosa.)
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