sábado, 5 de marzo de 2011

• runnaway •

Todo indica que tengo una personalidad con tendencia al aislamiento social. Cada día, crece en mi una especie de fobia o miedo (por ponerle un nombre) a la gente en cantidades abundantes en estado de interacción… Inconscientemente (pero no del todo, ya que me puedo dar cuenta perfectamente) auto boicoteo todo tipo de contacto esto de las personas que se encuentra fuera de mi circulo intimo (familia cercana, amigos muy íntimos, perros).

Todo lo que inicio siendo una búsqueda interna de espiritualidad y conexión con mis ideas más sinceras, mi forma de ser en estado puro, mis ganas de aprender algo de la soledad, se transformaron en una manera de vida rutinaria y porque no, hasta interesantemente vacía.
No sé que pretendo haciendo de esta soledad, una especie de pareja estable con la que ya no se disfruta ni se disgusta de absolutamente nada. Todo, TODO es vacio, inverosímil, y me sumerge día a día en una inercia crónica de la que no encuentro la forma de salir. Ser consciente, ver de afuera unos ínfimos instantes esta realidad, LA MIA, me llena de un impulso tan poco convincente que termino haciendo NADA.

Es como si buscara un despertar.

Es como entender (aunque no entiendo casi nada) que esta calma que es mas inoperancia que verdadera quietud, antecede a algo grande… a una verdadera tormenta que me despojara a mí de mis viejos fantasmas y al mundo entero de sus formas intrincadas de actuar.
Algo así como la carrera interminable, que describe Carroll en su Wonderland, donde todos comenzaremos a correr sin motivo y sin una meta fija nos volveremos a detener para volver a comenzar y entender, si realmente nos quedamos en el mismo sitio o nos movimos.
Si todo ha cambiado por fuera y en ese momento, cambiamos en nuestro interior.