miércoles, 14 de diciembre de 2011

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No subestimar el único don del cual uno es poseedor consiente, porque es gracias al mismo que quien necesita y busca sin querer, encuentra.
Es el hombre ese cosechador honesto de anhelos y semillitas.  Le temía a las nubes muy grises solo porque pensaba que descargaban piedras en su tormenta, sobre la hierba, temiendo la destrucción de sus brotes prematuros. La lluvia en su suavidad, le contó que podría elegir ver que es agua llena de vitalidad la que haría renacer sus preciados brotes.
Porque es en el no temor donde se encuentra un amor, razón de florecer.