Un respiro es perpetuarse. Después de tanto que se ha vivido, la sensación inequívoca de no poder respirar es la que ha mantenido de pie al ente; se creía morir.
No deja de pensar. La misma respiración es la que te mete o te saca. Te plantea o te eleva.
¿Sabes que cree ella algunos días? Que el otro se asustó. Y por ese miedo, quizá no quiera regresar jamás.
Extraño.
Extraños.
Te.
Me.
Los.
