Es doloroso el proceso, pero con el dolor se vive. Y cuando empiezo a disfrutarlo, entiendo que en realidad he comenzado a sanar.
En la base. Allí es la punzada severa que me castiga. Es un grito para llamar mi atención.
En la esencia. Porque algo me está costando soltar. Un peso que no puedo descargar. Creo que es miedo.
Miedo:
Dejame tranquila. Gracias por preocuparte de mi, pero no te necesito. Chau miedo, chau.