Es un regalo de la vida, después de haber permanecido largo tiempo en la parte oscura de lo que cada uno puede guardar internamente; reencontrar las cosas lindas que se permanecen/pertenecen en sí mismo, en otras bellas personas que sienten el reflejo. Y te lo hacen saber. ¡Gracias a ellas!
Y es doble bendición, saciar la sed del alma. Sanar al mismo tiempo en que el espejo transforma y sana a esas personas reflejadas. Y mientras me regalan flores esperanzadoras, yo regalo lo bello que hay en mí y pocos se atreven a mirar.
