No sabiendo si tal ansiedad es causada por el inicio o el desesperado fin; o el anhelado fin ante la desesperación del traspaso inicial… es en parte lo que ocurre con los que ven primero. Se observa a la distancia en primer lugar, mientras la búsqueda da paso a continuar y la hipnótica luz destella en el fondo de las cosas. Es el camino atípico de comprender el mundo circundante después de haber finalizado el recorrido interno; un salto gigantesco del otro lado. Y el temor a lo desconocido sigue siendo ese infundado pero más que justificado y solo levemente aplacado con eso nítido pero lejano, que he visto. Y sigo viendo, y no puedo dejar de mirar… porque no están mis ojos allí, si el maravilloso don de la electricidad. Desearía poder ser mas espontanea y sencillamente encantadora para remitir el mensaje y desearle algo feliz; pero tengo un millón de cosas para agarrar y no me alcanza el cuenco de las manos y yo caigo, pero no abajo ni arriba. Estoy confundida de seguir con la vista como se mueve ese inquietante conejo.
