Por algo sucedió el día en que olvidé la llave sobre la mesa de cristal y le pedí que la tomara y sin darle la orden mantuve al límite de su elección la posibilidad de que entrara en esa habitación sin necesidad de forcejear la puerta y descubriera sin detenimientos las interminables hojas que han plasmado años de ensayos sobre lo que soy. Ahora me siento más vulnerable si considero que después de mucho excavar lo más duro y hondo que se encuentran son palabras potentes en peso y formas y colores y la paranoia puede traicionar a que encuentre las claves de cómo terminar de armar el esquema y desentrañar el misterio… ¿pero que hay de mi si no tiene los motivos suficientes para hacerlo?
Eso sería lo más parecido a que me rompan el corazón, en mucho tiempo…
